¿Cómo afecta la reforma energética a nuestra factura eléctrica?

    El pasado 3 de agosto de 2013 se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la Orden IET/1491/2013 por la que se revisan los peajes de acceso de energía eléctrica para su aplicación a partir de agosto de 2013 que forma parte de la reforma eléctrica abordada en el Real Decreto-Ley 9/2013, del 12 de julio de 2013. El objetivo de esta reforma es poner orden en el desbarajuste eléctrico originado en los últimos ocho años.
    Para entender en qué consiste la revisión de los peajes de acceso de energía eléctrica, cabe destacar que las facturas del mercado libre se componen principalmente de dos términos: el fijo (término de potencia) que depende de la potencia que tenemos contratada y el variable (término de energía) que depende del consumo energético. El Gobierno determina el término fijo y parte del variable (la otra parte depende de los precios del mercado). En esta orden se ha aumentado considerablemente el término de potencia y reducido la parte regulada del de energía. Por lo que para que nos hagamos una idea, una pequeña empresa que tenga una tarifa contratada 3.0 A, el término fijo de su factura sube un 151% con respecto a la situación actual (RD 221/2013) mientras la parte variable se reduce en un 73%. Para viviendas con una misma tarifa 2.0 A y potencia contratada (5,75 kW) pero cuyos hábitos de consumo son distintos, se pueden presentar tres casos: que el coste eléctrico anual de una vivienda que consume la mitad que la media española (es decir unos 2.000 kWh) se incrementará en un 11% su factura, que para aquellas segundas viviendas que consuman una décima parte que la media, este aumento de coste es del 53% de la factura y por último que aquella familia que consuma el doble que la media, su factura eléctrica anual se reducirá casi en un 30%.
    Además se estima que se ha producido un incremento en el tiempo de amortización de un 35% de las distintas propuestas de ahorro energético antes y después de la nueva orden.
    Por lo que se llega a la conclusión de que en vez de premiar a aquellos que han adoptado medidas de ahorro y eficiencia para reducir el consumo, se les está penalizando. Por tanto se recomienda ajustar tarifas y potencias a las que realmente necesitamos y cambiar a compañías con precios de electricidad más económicos.